Tengo el corazón preparado. Lo palos y las piedras los pones tú.
Está desprotegido, sin cadenas ya. Ni murallas. Has conseguido irrumpir en él y ahora puedes destruirlo desde dentro.
Está en tu mano, un golpe y cambiarlo todo. Un golpe seco, o mil impactos pequeñitos, que duelen lo mismo pero prolongan más la agonía.
En el fondo da igual.
Rómpelo. Destrúyelo y luego recréate en tu obra.
Vente, y juntos podremos observar, si quieres, las ruinas de este artefacto idiota que ahora late por ti.
viernes, 8 de julio de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
It's your fucking nightmare
Al menos antes por las noches me dejabas en paz. Al menos antes, aunque mi último pensamiento se lo dedicara a tu ausencia, una vez la inconsciencia me vencía, desaparecías de mi mente hasta que me despertaba.
Pero anoche, por primera vez desde que te conozco, soñé contigo -lo que quiere decir que tuve un sueño relacionado contigo, y no que soñé mientras estabas a mi lado. Ojalá!- Un sueño mucho más real de lo que debería para ser un sueño. Un sueño incómodo que me viene persiguiendo desde que he abierto los ojos, dándome bofetadas, gritándome "¡He sido increíble, muévete, hazme realidad!"
Duele porque no es esa clase de sueño inconexo, con paisajes imposibles y personas que no cuadran. Éramos tú y yo, en un lugar que podría ser, en una situación que podría ser, diciéndonos cosas que perfectamente podrían ser.
Eras tú cogiendo mis manos, y era yo sonriendo, dejando escapar todo lo que me encantaría decirte.
Éramos nosotros, incorpóreos y felices en mi utopía.
Pero anoche, por primera vez desde que te conozco, soñé contigo -lo que quiere decir que tuve un sueño relacionado contigo, y no que soñé mientras estabas a mi lado. Ojalá!- Un sueño mucho más real de lo que debería para ser un sueño. Un sueño incómodo que me viene persiguiendo desde que he abierto los ojos, dándome bofetadas, gritándome "¡He sido increíble, muévete, hazme realidad!"
Duele porque no es esa clase de sueño inconexo, con paisajes imposibles y personas que no cuadran. Éramos tú y yo, en un lugar que podría ser, en una situación que podría ser, diciéndonos cosas que perfectamente podrían ser.
Eras tú cogiendo mis manos, y era yo sonriendo, dejando escapar todo lo que me encantaría decirte.
Éramos nosotros, incorpóreos y felices en mi utopía.
Peace of mind is less than never
lunes, 23 de mayo de 2011
Apenas me extraña que sonrías tan poco. Hasta donde yo sé -lo cual no es mucho-, sufres con cada inspiración y ya no escondes el dolor. O Sí. Quizá sí te esfuerzas en ocultarlo -maldición, ¿nadie se da cuenta?-, pero yo lo veo. Lo noto en tus ojos, y en lo rosadito de tu piel, y me encantaría acercarme a ti, mirarte, sonreírte, abrazarte, liberar los que sientes en la medida que pudiera.
Pero no puedo, ya sabes... -no, no es verdad, no lo sabes...- me paralizas.
Nunca había creído así en alguien sin conocerlo. Nunca había introducido a nadie en mi arrítmica vida sin que me lo pidiera antes.
Tú has entrado sin más, sin llamar, sin querer ni tú ni yo. Sin más, has entrado sin más...
Pero no puedo, ya sabes... -no, no es verdad, no lo sabes...- me paralizas.
Nunca había creído así en alguien sin conocerlo. Nunca había introducido a nadie en mi arrítmica vida sin que me lo pidiera antes.
Tú has entrado sin más, sin llamar, sin querer ni tú ni yo. Sin más, has entrado sin más...
I'm so afraid...
viernes, 20 de mayo de 2011
Over my head.
Vimos Paris dibujado en nuestros dedos, y sentimos aproximarse un futuro incierto pero posible y hermoso.
Juntos conseguíamos que el cielo llorase si se despedían nuestros labios -y yo sigo sabiendo leer solo los tuyos-, y aparecía de nuevo un resquicio de sol si nuestras voces se intuían.
Fue poco el tiempo que tuvimos para pintar en nuestras pupilas el reflejo del otro, pero puedo prometerte que jamás lloraré lágrimas suficientes para borrar el tuyo.
Conozco cada detalle de tu rostro, y cada huella que dejaste en el mio durante el tiempo que soñamos abrazando nuestros cuerpos o nuestra ausencia.
Que a pesar de que el tiempo ha convertido el dolor en nostalgia, sigo mirando hacia abajo cada mañana al despertar por si puedo ir a desperezarte con un beso.
De vez en cuando, me apetecéis tú y tu risa silenciosa, a mis dedos les entran ganas de acariciar tu rostro mientras te haces el dormido, de volver a seguir la comisura de tus labios, trazando esa línea invisible que muda decía "voy a besarte si me sonríes". Y entonces sonreías. Y en esos momentos no podría haberte dicho oque no a nada.
Porque lo más bonito que he escrito nunca, lo has arrancado tú de mis dedos, porque rompo a menudo la promesa que me hice de no volver a escribir sobre ti, pero es que cada recuerdo tuyo me inspira.
Y aunque no sé cuándo deje de ser esa "ella" en la que piensas cuando alguien habla de amor, te aseguro que tú eres ese "él" muy por encima de todos los "ellos" que haya.
Aún a veces la sinfonía de lo que fueron nuestros besos conforma, junto a tu nombre, la banda sonora de mis sueños, y en alguna ocasión en que veo unos labios parecidos a los tuyos -pero inmensamente menos apetecibles-, retumba en mi cabeza la musicalidad que tenía mi nombre cuando tú lo pronunciabas.
Podría haberme pasado mil noches sobreviviendo a base de esa melodía.
Juntos conseguíamos que el cielo llorase si se despedían nuestros labios -y yo sigo sabiendo leer solo los tuyos-, y aparecía de nuevo un resquicio de sol si nuestras voces se intuían.
Fue poco el tiempo que tuvimos para pintar en nuestras pupilas el reflejo del otro, pero puedo prometerte que jamás lloraré lágrimas suficientes para borrar el tuyo.
Conozco cada detalle de tu rostro, y cada huella que dejaste en el mio durante el tiempo que soñamos abrazando nuestros cuerpos o nuestra ausencia.
Que a pesar de que el tiempo ha convertido el dolor en nostalgia, sigo mirando hacia abajo cada mañana al despertar por si puedo ir a desperezarte con un beso.
De vez en cuando, me apetecéis tú y tu risa silenciosa, a mis dedos les entran ganas de acariciar tu rostro mientras te haces el dormido, de volver a seguir la comisura de tus labios, trazando esa línea invisible que muda decía "voy a besarte si me sonríes". Y entonces sonreías. Y en esos momentos no podría haberte dicho oque no a nada.
Porque lo más bonito que he escrito nunca, lo has arrancado tú de mis dedos, porque rompo a menudo la promesa que me hice de no volver a escribir sobre ti, pero es que cada recuerdo tuyo me inspira.
Y aunque no sé cuándo deje de ser esa "ella" en la que piensas cuando alguien habla de amor, te aseguro que tú eres ese "él" muy por encima de todos los "ellos" que haya.
Aún a veces la sinfonía de lo que fueron nuestros besos conforma, junto a tu nombre, la banda sonora de mis sueños, y en alguna ocasión en que veo unos labios parecidos a los tuyos -pero inmensamente menos apetecibles-, retumba en mi cabeza la musicalidad que tenía mi nombre cuando tú lo pronunciabas.
Podría haberme pasado mil noches sobreviviendo a base de esa melodía.
martes, 26 de abril de 2011
Paralyzed
A estas alturas ya sé que soy débil. Que, al contrario de lo que puede parecer a veces, el dolor me vence casi siempre. Por eso me juré a mí misma cerrar el corazón y no dejar que nadie descubriese cómo abrirlo. Pero ahora llegas tú, con esa sonrisa, con esa indiferencia, y tiras mi mundo abajo. Me paralizas, y eso me asusta. No quiero que mi humor dependa de si mis ojos se cruzan con los tuyos, de si me miras, o no me miras, o si te miro, o si no puedo... No quiero que mi corazón lata por otro al que no le importa.
Quizá si tus pupilas no me congelasen la voz, quizá, solo quizá, te diría todo esto.
Pero es tu voz, esa voz que he descubierto, y son tus mejillas, y son tus gestos, y especialmente es tu sonrisa. Y eres tú, que me has desenfriado el corazón, y congelado el resto de mi cuerpo.
Quizá si tus pupilas no me congelasen la voz, quizá, solo quizá, te diría todo esto.
Pero es tu voz, esa voz que he descubierto, y son tus mejillas, y son tus gestos, y especialmente es tu sonrisa. Y eres tú, que me has desenfriado el corazón, y congelado el resto de mi cuerpo.
How long we have to wait, for love's fading so slowly
martes, 19 de abril de 2011
She belongs to heaven
Cuando te sientes diferente y completamente perdida, encontrar a alguien que le ponga palabras a lo que te pasa, es una de las sensaciones más reconfortantes que puedes experimentar.
Yo he tenido la suerte de encontrar a una de las personas más especiales que he conocido nunca, que ha sabido hacer eso, y mucho más, por mí.
Ella es así. Increíble. Impredecible. Única.
Tiene ese brillo en la mirada, y esas ganas de vivir. Tiene esa sonrisa que reconforta, que acuna, y esa voz que mece. Te mira, y parece que todo tiene solución.
Dar con gente como ella te hace pensar que quizá, después del todo, el mundo merece la pena.
La quiero, lo sabe. Solo espero que nunca, nunca se le olvide.
Yo he tenido la suerte de encontrar a una de las personas más especiales que he conocido nunca, que ha sabido hacer eso, y mucho más, por mí.
Ella es así. Increíble. Impredecible. Única.
Tiene ese brillo en la mirada, y esas ganas de vivir. Tiene esa sonrisa que reconforta, que acuna, y esa voz que mece. Te mira, y parece que todo tiene solución.
Dar con gente como ella te hace pensar que quizá, después del todo, el mundo merece la pena.
La quiero, lo sabe. Solo espero que nunca, nunca se le olvide.
jueves, 3 de marzo de 2011
Guy I know
Todas las siguientes, en sus ojos. Increíblemente preciosos, pero tan tristes... de mirada perdida, como buscando algo que se le antoja irremediablemente necesario, cómo si supiera que todo lo que ansía está escondido en algún lugar y, aún a sabiendas de que no lo encontrará, no deja de buscarlo.
Ojalá pudiera alejar de ti todo el dolor. Devolverles la vida a esos ojos que me quitaron la mía.
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